Autores, Kloriamel Yépez

BERTUCCI, QUIJADA, EL 21-M Y LA BODA DE HARRY POTTER – KLORIAMEL YÉPEZ OLIVEROS

El día después de alguna romería, amanece de chismes, guayabos, migrañas, olor a vómitos, desorden de todo tipo, ropajes sucios y ajados, reclamos de vecinos, de cónyuges, de acreedores. El caos doméstico perfecto; ese que niega aquel antiguo decir “la procesión va por dentro”, pues la procesión está a la vista hasta en sus últimas consecuencias a larguísimo plazo; tal cual una proyección futurista de Julio Verne. En eso se semejan los personajes citados en el título y el escenario que los limita: una mediocre comedia posmoderna. Dispénsenme estas dos brevísimas acotaciones: 1) para mí la moda progre, o postmo, no es más que la fatiga intelectual del liberalismo, cansado de proyectar en el transcurso de unos cuantos siglos, todas sus seducciones burguesas enmascaradas como cultura. 2) Y cultura es, sencilla y llanamente, la introyección de los roles que creemos estar obligados a representar bajo el entorno histórico, económico, social y político, que nos determina el existir. Cultura e ideología se entreveran, así como se entreveran ideología y moral, ideología y religión, ideología y Dios; Cultura, ideología, iglesia y Dios. En fin: las clases sociales sin imaginarios de nuevo cuño, cara a cara en su espacio de atacar los burgueses a los obreros, con tanta saña usurera, tanta codicia, hasta que el tiempo y la experiencia histórica convierte el trabajo en  móvil para los sepultureros de los dueños del capital, y esto ocurre exactamente cuando el socialismo deja de ser ramplona utopía de izquierdas y plañidero romanticismo clasemedia asimilada a la pequeña burguesía. Sólo entonces, se acaba la Bovera.

Volvamos al tema ¿qué tienen en común Javier Bertucci, Reinaldo Quijada, y Harry el príncipe Potter?: estrenaron show el mismo día, y le abrieron espitas a la falsa polémica, la polémica bolsa, la habladera de pendejadas saturada de bisutería semántica para “perfumar la mierda” contenida en ese cuento del gallo pelón, o diálogo escatológico con el que pretenden una vez más, insultar la inteligencia  de las “bases”, de los de a pie. NEGAR nuestra inteligencia, tantas veces como, según la Biblia, el astuto Pedro negó públicamente a su Señor. Nada ha sido dicho en cuanto a las veces que lo negó en privado, en cónclave top secret con la cúpula del milenario Partido Católico, Apostólico y Romano, que dio origen a las distintas facciones protestantes que hoy rigen la Iglesia USA: blanca, anglo sajona-parlante WASP, así como a la franquicia Maranhata, la del hispano parlante Javier Bertucci. Para no llover sobre mojado, les invito a seguir el enlace biográfico de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Bertucci.

Según Felipe Pirela la historia vuelve a repetirse. Los marxianos afirman que esto sucede únicamente al montar una farsa, ensayar un vaudeville, escenificar un chiste malo, o: insistir en un diálogo con soliloquios como el propuesto por Bertucci y Quijada, a nuestro Presidente Maduro.

Bertucci y Quijada, asomados a primera hora del convite presidencial, materializan aquel dicho popular: los últimos serán los primeros. En este caso los últimos en el match electoral -con la abstención como agravante-, serán los primeros en escenificar sus soliloquios. Ambos madrugaron para aportarle cascabeles y fuegos fatuos a la crónica repetida de un diálogo taimado, inconcluso, fallido. El del Pastor evangelista va viento en sopa, ¡perdón!, en popa. A toda marcha avanzan las extorsiones ¡perdón!, las condiciones de este señor cuyos envidiables ingresos confirmados por sus egresos, provienen de su oficio de empresario malamañoso y del diezmo idólatra de la misma gente que según él, requiere de la ayuda humanitaria de Dólard Mc pato Trump, la CIA, y el FMI, para no morir de inanición.

 El pastor, cayendo y corriendo, en lo que espabila un cura loco; hizo milagros en polvo, instantáneos y saborizados. Logró en un santiamén que El Presidente Maduro reconociera sin querer queriendo, la existencia de presos políticos en la República Bolivariana de Venezuela; o sea que: si a Posada Capriles ¡perdón!, Carriles, se le hubiera ocurrido venir a morirse aquí, y Bertucci hubiera propuesto lo canonizara la Asamblea Nacional Constituyente (El Poder Plenipotenciario según los periodistas de VTV. ¿El Sexto Poder? Qué estará tramando Delcy Eloína.), Carriles, habría sido canonizado, de inmediato y sin licencia del señor Bergoglio, máxima autoridad del Opus Dei, ombligo del mundo Vaticano.

Por su lado el ingeniero Reinaldo José Quijada, ilustre desconocido con todo y la legitimidad del apellido  con el que avala su discurso a nombre de la revolución bolivariana y su presunta cercanía personal con Chávez. A pesar de las coincidencias de fondo y forma con la infame línea editorial Aporrea-Marea Socialista (por qué será que Adán Chávez publica en ese sitio), el ingeniero Quijada y sus 36.245 votos –esos sí son pírricos, Néstor Francia-, también cayó y corrió a pedir perdón por la dureza de sus críticas a la revolución, a Nicolás Maduro,  y a los chavistas a quienes durante su campaña, por extensión, nos acusó de imbéciles al rechazar su propuesta de derrotar a Maduro quien “de manera acelerada pervirtió y degradó el proceso revolucionario”, razón por la cual él nos propuso el trillado quítate tú pá ponerme yo, con el aval de su extensísima y reconocidísima práctica revolucionaria, más su profunda y universalmente difundida brillantez teórica.

En lo que respecta al Principito bretón y su boda, la comunidad de intereses con los ex aspirantes venezolanos, es evidente en el despliegue de banalidad verbal, en el inútil derroche suntuoso de tiempo y espacio, en los medios inicuos usados con un fin pitiyanki: ser reconocidos por la CIA, por el Pentágono, y por los otros secuaces de Donald Trump, sus perritos falderos de Europa y Suramérica. La boda de Harry simbolizó el matrimonio entre Norteamérica e Inglaterra. La campaña de Bertucci y Quijada se enmaridó con la patraña norteamericana: Maduro fallido, gobierno forajido, narcoestado, amenaza inusual y extraordinaria, vete ya o te invadimos, estamos chingos  por anexarte a la bandera de las barras y las estrellas.

¿Dialogo, reconciliación, paz, convivencia, trabajo, solidaridad, socialismo, soberanía, participación, democracia, pueblo, Constitución del 99, producción agrícola, comuna, educación, salud, vivienda, seguridad, generosidad, chavistas y chavismo? ¡¡¡Mirá el muñeco!!!

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