FRANKLIN GONZÁLEZ. POLITICA.

COSAS DE LA GEOPOLITICA ACTUAL – FRANKLIN GONZÁLEZ

El mundo actual está transversado por la incertidumbre y el azar; pero si algo está claro es que en él se encuentran en disputa tres “países fuertes”; los tres con intenciones de seguir siendo (o de ser) el hegemón mundial, con sus aliados, algunos incondicionales y otros circunstanciales, pero, en definitiva, con el desiderátum de que sus intereses nacionales proyectados en el firmamento mundial sean los que predominen por encima de la moral y de la ética. El rancio realismo haciendo presencia.

Esos tres “países fuertes” son Estados Unidos, Rusia y China. El primero con sus históricas ínfulas de superioridad, con su Estado empresario (José Saramago) o Estado Profundo (Noam Chomsky) y quien siempre ha utilizado, según el historiador Howard Zinn, el consejo expuesto por Maquiavelo en El Príncipe, “emula al león y al zorro”, El león usa la fuerza y el zorro el engaño, cuando la estrategia del engaño no funciona para convencer y lograr sus fines acude entonces a la fuerza.

Ahora, bajo el mando de un presidente supremacista, calificado por 27 psiquiatras y profesionales de la salud mental estadounidenses en el texto: El peligroso caso de Donald Trump (The Dangerous Case of Donald Trump), como el “hombre más peligroso del mundo”, narcisista, sociópata, hedonista, impulsivo, inmaduro e incompetente. Y para remate, que vive de una “pérdida persistente de la realidad”. Se enoja con todos los que osen contradecirlo y ve en el desacuerdo un ataque personal, lo que conlleva reacciones de rabia y acción impulsiva para destruir a ese “enemigo”. Puede acudir a la “ley de la selva” (utilización de instrumento de la guerra) para imponerse contra países y gobiernos que levanten banderas de independencia, soberanía y autonomía. Sería una expresión “modernizada” de la visión hobbesiana de que: “el hombre es el lobo del hombre” o “el hombre es un lobo para el hombre” (Homo homini lupus. Homo homini lupus)

Los otros dos países (Rusia y China) se identifican más con la visión lockeana de respeto de las leyes e instituciones en las relaciones internacionales, al sostener que un estado natural no es un estado de anarquía y de guerra de todos contra todos, sino una situación de paz, de buena voluntad y de mutua asistencia entre iguales, donde la convivencia es ordenada por la ley natural. En definitiva, es mediante la razón que los hombres pueden llegar a conocer el conjunto de mandatos y de prescripciones que integran la ley natural. La libertad de los hombres en el estado de naturaleza no consiste en obrar según su antojo, sino en la capacidad que tiene cada uno de desarrollar su conducta acatando la ley natural. De allí que estos países descarten la guerra, defienden la institucionalidad internacional, abogan por la solución pacifica de los conflictos y de la utilización del derecho público internacional; no se oponen a que otros naciones sean independientes y soberanas, pero defienden, por encima de cualquier otra consideración, sus intereses nacionales y en el terreno de las relaciones internacionales hacen uso de la ecuación de la “diplomacia y el comercio”.

Ambos países se desarrollan como Estados Unidos, bajo la lógica del capital, no plantean un modelo económico alternativo (por ejemplo, el socialismo) y, como diría el filósofo francés Jacques Rancière, “no están frente del capitalismo sino que viven en su mundo”.

En el caso de China, vale acotar,  gobierna el partido comunista y ha enfrentado exitosamente la pobreza histórica de esa milenaria nación.

Pero, sobre todo, es importante tener claro que los países débiles que “sufren lo que tienen que sufrir” (Tucídides) no deben abrigar la ilusión de la existencia de armonía de intereses nacionales en el campo internacional y que tampoco estamos entre amigos como podría interpretarse de acuerdo a la visión de Immanuel Kant.

¿Qué hacer entonces?

En el terreno de los “países débiles”, existen, por un lado, los gobernantes entregados a los designios del imperio estadounidense, son incapaces de contradecirlos y la dignidad no es su divisa.

Pero también existen, por otro, gobernantes que, ante una arremetida para acabar con la vida de su pueblo y nación, por parte de los “poderes facticos” de Estados Unidos y de sus administradores actuales, desarrollan acciones de resistencia que implican altísimos costo y se ven en la imperiosa necesidad (casi de sobrevivencia) de aferrarse al apoyo y ayuda de los otros “países fuertes” (Rusia y China) para “no morir en el intento”. Porque como nos decían nuestros padres: “es bueno tener visiones idealistas de un mundo mejor, pero sé realista…vives en el mundo real”, es decir, aquí también debe actuarse con mucho realismo y no con la quimera de ese animal fabuloso de la mitología griega, que se representa con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón.

Todas, cosas de la geopolítica actual

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